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Mujer se implantó 50 chips creando el movimiento Transhumanista

Lepth dice en una entrevista con la BBC de Londres “Yo prefiero sufrir el dolor y adquirir conocimientos que evitar el dolor y quedarme sin el conocimiento”

¿A que se refiere con eso? Ella se ha hecho más de 50 operaciones en los últimos 8 años.

Lepht es “una hacker británica de wetware sin rostro o género, sin dioses o dinero, a la que le gusta la gente, la ciencia y el transhumanismo práctico”, teniendo en cuenta su perfil en el blog Sapiens Anonym.

“El término wetware es utilizado para describir la encarnación de conceptos de la construcción física conocida como sistema nervioso central y la construcción mental conocida como la mente humana. Wetware es una abstracción de dos partes de un humano vistas desde los conceptos informáticos del hardware y el software”, explican los diccionarios temáticos.

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Esto significa que, si un hacker es alguien que cambia cualquier sistema para que esté apto a manejar de formas no pensadas por sus creadores, ese sistema en este caso sería el wetware.

Según Lepht “Lo que hacemos es tratar de usar tecnología de manera personal para que nuestros cuerpos sean mejores”.

La primer cirugía de Lepth sobre el implante de microchips tuvo lugar en 2007. “Lo que hice fue comprar un chip digital y un lector por internet, así como unos instrumentos médicos estériles”, resalta la británica.

Ella reclama: “Desde mi punto de vista, esto es algo que yo me hago a mí misma, ejerciendo mi derecho sobre mi propio cuerpo”.

A ésta práctica la llamó Transhumanismo “El transhumanismo es básicamente la filosofía de que podemos y debemos mejorar la calidad de vida usando la tecnología”, manifiesta Lepht.

Desde hace varios años Lepth se ha injertado chips en el cuerpo. Algunas de las operaciones las realizó para insertar imanes en sus dedos, y así obtener un sexto sentido.

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Los imanes, que se pueden activar con pequeñas bobinas de cable conectadas a sensores externos como ultrasonidos o infrarrojos, le permiten “sentir” la distancia entre sus manos y los objetos o el calor remoto.

Esta nueva moda se halla en el grupo de los biohackers o grinders, estos son -como dice Lepht- transhumanistas prácticos, lo que significa que practican experimentos en su propio cuerpo para apurar el paso de esa ciencia y tecnología.

Los principios de este movimiento pseudo- intelectual, que cuenta con partidarios y detractores en todo el mundo, fue el filósofo británico Max More.

Este sujeto en los años 90 explicó que “los transhumanistas buscan la continuación y aceleración de la evolución de la vida inteligente más allá de su forma humana actual y sus limitaciones por medio de la ciencia y la tecnología, guiados por principios y valores
de la promoción de la vida”.

La razón de la locura

El grave problema con lo que hacen los miembros de esta comunidad de biohackers es obvio. Aunque se asegura de que lo que se implanta esté hecho con materiales que no producen reacciones adversas en el cuerpo y comprende los principios básicos de la esterilización, “no soy doctora ni cuento con ningún entrenamiento médico”, concede Lepht.
Sin embargo, reclama: “Desde mi punto de vista, esto es algo que yo me hago a mí misma, ejerciendo mi derecho sobre mi propio cuerpo”.
“No estoy proponiendo que nadie más lo haga”, aclara.